Cierre fiscal y contable

Cierre Contable y fiscal.

31 de diciembre el “Día D” de las empresas. Cierre Contable y fiscal.

Toda Batalla tiene su final, el ámbito empresarial tampoco se escapa, sólo que esto ocurre una vez al año y cada 31 de diciembre por regla general.
Los departamentos contables o financieros de las empresas cuando llega esa fecha tienen que ir perfilando los cierres contable y fiscal.


Pero ¿qué es el cierre contable y fiscal?


Muy sencillo, el cierre contable es el cálculo bruto del rendimiento antes de impuestos(beneficio) de una sociedad mercantil para ello se tiene en cuenta los ingresos y gastos contabilizados durante todo el ejercicio generalmente desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre.


Antes de comenzar el cierre contable, se deben de ajustar algunas partidas que determinarán un mayor o menor beneficio.

Las partidas que debemos controlar son las siguientes:

Mercaderías, materias primas…: si por ejemplo aperturas el año con unas existencias valoradas en 1000 euros y cierras con un inventario de 2000€ tu resultado contable se verá incrementado en 1000€ ya que no has conseguido hacer líquido todas las mercancías.

Amortizaciones: cuando compras una maquinaria, no puedes deducirte como gasto contable todo el bien, esta depreciación la realizarás y traspasaras como gasto en función de las unidades productivas fabricadas, kilómetros o un porcentaje estipulado.

Periodificación de gastos e ingresos: se nos puede dar el caso de que a veces tenemos gastos o ingresos que afectan a distintos ejercicios económicos, puede ser el caso del pago de un alquiler, seguros, entregas de clientes.
Si se ha desembolsado una cantidad por un contrato plurianual debemos recoger como decremento el gasto/ingreso del ejercicio corriente y luego como gasto/ingreso anticipado en el balance de situación el del año siguiente, para una vez aperturada la contabilidad del siguiente regularizarla como gasto/ingreso.

Reclasificación de crédito o deudas del largo plazo a corto plazo: activos o pasivos que vayan a ser cobrados o pagados en el siguiente ejercicio económico.

Otros ajustes: firma de préstamos entre socio-sociedad y viceversa, aportaciones no dinerarias por compensación de pérdidas,etc..


Una vez tenemos el cierre contable, pasamos al cierre fiscal que no es otra cosa que calcular sobre el resultado obtenido los impuestos que la empresa va a pagar.

Para ello debemos observar las partidas de nuestra contabilidad que según la ley no son deducibles fiscalmente, como por ejemplo las multas, sanciones y también ver la posibilidad de amortizar ese bien de inversión con mayor celeridad fiscal que la contable con el fin de aprovechar las deducciones por incentivos fiscales vigentes en cada momento.

Otros aspectos a tener en cuenta son las Bases imponibles negativas de ejercicios anteriores, dotación de las reservas de nivelación y capitalización que nos permiten minorar el resultado del impuesto a pagar o diferir el pago con su dotación en función de la marcha futura de la empresa.

Los resultados del cierre contable se plasman luego en la legalización de libros y presentación de las cuentas anuales que se deben remitir dentro de los plazos estipulados al registro mercantil y el cierre fiscal con la cumplimentación de los modelo 200 y 202 del impuesto de sociedades para la agencia tributaria.

La llevanza de una buena contabilidad facilita la labor a la hora del cálculo de las diferencias permanentes, temporales y otros ajustes fiscales del impuesto, si necesitas asesoramiento en cualquiera de estos aspectos no dudes en contactar con nosotros.

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